Anochecer privado (1983)

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Este jueves depende de tu boca
A la vera de un jazmín
Yo tuve el corazón capaz de lluvia
Telegrama a Bécquer
En busca de una persona
Al final de la acera está la orilla
Mira qué cosa tan rara
Una vez más, reaparece

Este jueves depende de tu boca

Este jueves depende de tu boca.
Debes cuidarlo igual que un parque a un niño,
como cuida el otoño cada hoja
y le procura el aire necesario
para que se reúna con las otras.

Mira este jueves. No lo sabe. Míralo
acercarse a nosotros entre sombras
y ocupar la ciudad como un ejército
que no pensara nunca en su derrota.
Será jueves en todo. Está de paso
pero quiere vivir de luces propias.
Entrará en la oficina de mañana,
a mediodía contará sus horas
y se quedará al norte de las cartas
que desde que se escriben son remotas.
Mira cómo se acerca hasta nosotros:
viste de azul y herencias sigilosas,
establece su número y su luna
¡el tiempo siendo jueves en las cosas!

Cuídale tú que puedes, no le dejes
que tal día haga un año en la memoria.
Mira cómo se acerca a la ventana
sin saber que depende de tu boca.

Para pasar un día con nosotros
ha salido este jueves de sus sombras.

Manuel Alcántara

A la vera de un jazmín

A la vera de un jazmín
voy a sembrar tu recuerdo:
es lo que queda de mí.

Manuel Alcántara

Yo tuve el corazón capaz de lluvia

Yo tuve el corazón capaz de lluvia.
Ocurría febrero con sus alas
y el tiempo digital nos puso juntas
las manos. Y los ojos y los cuerpos:
toda la tierra que el amor excusa.

Igual que el viento en las banderas altas
se comportó en nosotros esta música.

Me fui quedando acompañado y cierto,
entendido en los bosques de mi jungla,
leñador orgulloso de raíces
que pensaban estar por siempre ocultas.
Lo de siempre se puso a ser distinto:
el mar entero cupo en una urna,
el hielo de los vasos provenía
de una lejana nieve, nuestra y única,
mis manos migratorias se quedaron
a vivir en tu tierra más profunda
y en mi boca, de siempre descontenta,
dimitían de pronto las preguntas.

Presenciadas por dos cambian las torres,
la muerte aplaza sus gestiones últimas
y estar vivo se agita y condecora
igual que el mar sin árboles ni tumbas.
La muerte es como un libro o un espejo
donde uno mira y mira sin ver nunca.
Ven cerca. Más. Que entre los dos no quepa
ninguna muerte ni ninguna duda.
Te hablo desde febrero y desde siempre:
sabemos del amor por lo que alumbra,
por lo que tuerce y acrecienta y rige,
por su forma de andar en la penumbra…

Y así, sobre semanas perseguidas,
izamos con esfuerzo nuestra luna.

Manuel Alcántara

Telegrama a Bécquer

Mis cuentas no están cabales:
me falta una golondrina
y me sobran tres cristales.

Manuel Alcántara

En busca de una persona

En busca de una persona
he sido por las calles
con perros y con palomas.

La he buscado por el parque,
detrás de cada palmera
y en cada hueco del aire.

Cerca de la catedral
y en el humo de los barcos
que se acaban de marchar.

Cien ojos por la Alameda
—en busca de una persona—
y mil pasos por la acera.

Llego de noche a mi casa.
Los perros y las palomas
me están mirando con lástima.

Manuel Alcántara

Al final de la acera está la orilla

Al final de la acera está la orilla,
la luna de los barrios en las calles
y revuelto el estaño de los peces
que no quisieron nada con el aire.
(Con otros labios y con otras manos
iría yo por esta misma calle).
Los sigilosos gatos del salitre
saltan los límites del rebalaje.
Chillan los niños. Chillan los geranios.
Y la ropa tendida va a acostarse.
Tiene el mar una cita como siempre
y no quiere llegar mucho más tarde.
Al final de la acera está la orilla,
la calle blanca es casi navegable
y el tiempo en Málaga no ignora nunca
que tiene mucho tiempo por delante.
Eso es todo. La luna de los barrios
que van a dar al mar, que no es de nadie,
los gatos del salitre por la noche,
en la frontera azul del rebalaje,
y el metal de los peces que murieron
donde aspiran las olas a quedarse.
(Con otros labios y con otras manos
iría yo contigo por la calle
pero lo mismo que este mutuo día
es sabido, de pronto, que ya es tarde).
Eso es todo. La mar de puerta en puerta,
la biznaga lunar en su alto parque,
las candelas de agosto en los espetos
y el corazón al cabo de la calle.

Manuel Alcántara

Mira qué cosa más rara

Mira qué cosa tan rara
pasé la noche contigo
estando solo en mí cama.

Manuel Alcántara


Una vez más, reaparece

Una vez más, reaparece
el día de ayer, ya dado
por muerto y enterrado.
Otra vez desaparece

el silencio y me amanece
otra vez a nuestro lado.
No sé si será pecado.
A mí no me lo parece.

En este día cualquiera
párate a ver cómo canta,
antes que me vaya fuera,

mi corazón en tu mano
y tu boca en mi garganta
por la mañana temprano.

Manuel Alcántara

Se prohíbe la reproducción total o parcial de esta obra, sea cual fuere el medio,electrónico o mecánico sin el consentimiento por escrito de la Fundación Manuel Alcántara.

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