Iniciativa solidaria del Grupo sanitario VITHAS

Hace unas semanas contactaron con la Fundación Manuel Alcántara para darnos a conocer una iniciativa llevada a cabo durante los meses de confinamiento por el Grupo Sanitario VITHAS. A continuación la compartimos como muestra de todas las iniciativas solidarias y creativas que se pusieron en marcha en nuestra ciudad para sobrellevar el confinamiento.

La iniciativa consistió en realizar una serie de dibujos originales con poemas y textos de escritores como Manuel Alcántara y Luis García Montero (entre otros) y repartirlos en las bandejas de los almuerzos a los enfermos aislados por COVID para hacerles algo más llevadera la cuarentena.

Además de esta actuación, pusieron en marcha otras muchas de apoyo a los pacientes, tal y como nos contó Alberto Abolafia, del Departamento de Comunicación y Marketing del Hospital Vithas Xanit Internacional:

Desde el Hospital Vithas Xanit habilitamos una dirección de correo electrónico para recibir mensajes de apoyo y ánimo a los pacientes ingresados durante esos meses por covid-19. Esos mensajes eras cartas, dibujos, que escribían personas que se encontraban en sus casa y se los trasladábamos a los pacientes ingresados; porque estábamos convencidos de que este virus lo íbamos a parar unidos porque ¡somos imparables!

El encargado de realizar la serie de dibujos y escoger los textos fue Manuel Ramos Muñoz:

“Me gustaría con estas cosas, porque no sé cómo llamarlas, volver a homenajear a los que se fueron arrastrados, a los que cercanos a éstos sufrieron la pérdida. A los prudentes que no salieron de casa y aún no lo hacen, por el miedo o el mal recuerdo. A aquellos a los que pudieron habérselas entregado en la bandeja del almuerzo cuando estaban enfermos y aislados, y ahora aprovechar para saludarlos y mandarles un abrazo. A aquellos que luchan día a día por erradicar enfermedades e injusticias y nos protegen de estos dos grandes males. A Pablo, que lo vio todo y que seguro suscribía lo que su amigo Manolo contaba del tiempo.

Del tiempo no sabemos nada. Del tiempo lo único que sabemos es que es incesante, el tiempo acude. Pero (suspira y encoje los hombros)..bueno, solo importa el presente hasta cierto punto porque el tiempo asiste a lo vivido. Claro, y este momento nunca vuelve. Dentro de un rato ya es el día anterior.

A estas cosas, a las que comparto con todos vosotros, Manuel Alcántara las hubiera llamado intentos, o cualquiera sabe qué ocurrencia de las suyas, igual solo encogerse de hombros y a continuación darle una calada al pitillo. Son cosas que valieron quizá para crear estados de conciencia, como él llamaba a la máxima aspiración del ejercicio de la escritura. Él me vino a la cabeza porque era el día a día de tantos y tantos de nosotros, el vaso de agua después del cortado. Las mañanas, cerradas durante tantos días, se quedaron más que nunca sin los humos del tabaco y el café, sin el ripio y la puntilla de su columna. También se me insinuó Luis García Montero, igual de cotidiano y buen vecino. Hoy los tertulianos ya no hablan con un café corriente y la jarra de agua con bicarbonato para cinco, ahora las charlas son mucho más acordes a las lápidas de mármol de las mesas del Café de La Delicia. Y el telediario, que daba punches cosidos a golpe de croché en las mesas de camilla a nuestras octogenarias españolas, ya se ocupaba del resto. De hablar de una guerra que no existía, de librar batallas y querer amargarnos más el café. El dichoso parte. Con Manuel, hubiéramos visto en la última página columnas de nocaut a diario, nada de ganar a los puntos.

Días que pasaron rápido, y también lentos, días que no dejarán de castigar, “El cuadrilátero no es un lugar adecuado para envejecer en él, pero no todas las decadencias están determinadas por la edad.”, o “No sabe el mar que es domingo. Se relevan imposibles las olas a cuerpo limpio. Cada vez que muere alguna, la misma ocupa su sitio.” Este cuadrilátero, este mar, esta victoria por pundonor. Esta columna que nos ha tocado vivir.

Mis admirados Manuel y Luis, gracias. A Alberto, gracias por ser tan cercano. A ti y a tu Pablo, Marina, gracias desde el principio.”

Manuel Ramos Muñoz

Aparejador. Cursé estudios en el colegio El Romeral de Málaga, y estudios universitarios en la Universidad de Navarra y Universidad de Sevilla. Nací en Sevilla y en Marzo, a diferencia de mi querido tocayo:

“Me dijeron vivir a quemarropa:
siglo XX -acordaron-, en Europa,
en Málaga, en enero y en Manolo.”

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